Resultados del análisis del ciclo económico, desarrollado por el Banco Central del Ecuador (BCE), correspondientes al primer trimestre de 2026, evidencian que la economía ecuatoriana se mantiene en una fase de expansión, al ubicarse por encima de su tendencia de largo plazo. Asimismo, los indicadores de seguimiento económico anticipan que este desempeño positivo se extendería al segundo trimestre del año.
El análisis del ciclo económico constituye una herramienta complementaria al seguimiento del Producto Interno Bruto (PIB), ya que permite identificar las distintas fases de la actividad económica (expansión y contracción), así como los puntos de giro que marcan el inicio de cambios en su trayectoria. En ese sentido, el BCE utiliza una metodología desarrollada específicamente para una economía dolarizada, basada en el Sistema de Indicadores Compuestos Económicos (SICE), el cual, a su vez, está conformado por dos indicadores compuestos: coincidente y adelantado.
El Indicador Compuesto Coincidente (ICC), que refleja la situación actual de la economía y confirma la consistencia entre el comportamiento del indicador y la trayectoria reciente de la actividad económica, evidencia que la economía se mantiene en una fase expansiva. Entre los componentes que aportan al desempeño del ICC se destacan variables como: ingresos petroleros del sector público; ventas de los sectores de construcción, manufactura y comercio; monto de operaciones activas del sistema financiero; y recaudación del impuesto al valor agregado (IVA).
Mientras que, el Indicador Compuesto Adelantado (ICA), que busca anticipar dichos cambios en el ciclo económico, a partir de la información disponible de sus componentes en una fecha determinada, mantiene una señal consistente con la continuidad de la fase expansiva del ciclo económico durante el segundo trimestre del año en curso, respecto a componentes como: importación de materias primas y productos intermedios para la industria (excluidos construcción); precio del petróleo crudo (WTI); producción nacional de derivados; tasa de desempleo nacional; índice de términos de intercambio sin petróleo y depósitos de ahorro totales. Es importante mencionar que la capacidad predictiva de este indicador está sujeta a la evolución efectiva de la actividad económica, por lo que esta señal deberá ser confirmada con los resultados del PIB del segundo trimestre de 2026, una vez que dicha información se encuentre disponible.
Las fluctuaciones del ciclo económico inciden en el comportamiento de variables fundamentales como el crecimiento del PIB, inflación, empleo e inversión. Por ello, su seguimiento constituye un insumo esencial para comprender la evolución de la actividad económica, identificar oportunamente cambios en su trayectoria y respaldar el diseño de políticas orientadas a preservar la estabilidad macroeconómica y promover un crecimiento sostenible en el mediano plazo.
Contar con información técnica, objetiva y oportuna sobre el comportamiento del ciclo económico fortalece la toma de decisiones basada en evidencia, mejora la capacidad para anticipar escenarios económicos y contribuye a reducir la incertidumbre de los distintos agentes económicos. De esta manera, se genera un entorno de mayor confianza para los hogares, las empresas, los inversionistas y los responsables de la política económica. Para más información revise el siguiente enlace:
